 En la calleCuando y como cruzar solos. Riesgos en la plaza. Si bien en otras épocas el jugar en la calle era una práctica habitual, en la actualidad en áreas urbanas es cada vez más difícil admitir esto como una práctica segura.
No obstante los niños salen desde pequeños con sus padres a la calle. Cuando los niños aprenden a caminar pueden desplazarse muy rápidamente e intentar cruzar una calle o una avenida sin ninguna prevención, es necesario mantener un alto grado de atención para evitar accidentes.
Cuando comienzan sus experiencias con zapatillas andadoras o triciclos la velocidad aumenta y los tiempos de respuesta deben ser menores. Es preferible que el uso de triciclos y bicicletas se reserve para plazas o áreas más seguras que la vereda. Jugar a la pelota es una sana pasión que domina a nuestros hijos desde muy pequeños. Pretender que mantengan una conducta prudente si juegan en las veredas es un propósito casi imposible de cumplir a cualquier edad. Nuevamente la recomendación es llevarlos a jugar a lugares más seguros como plazas, clubes, etc.
¿Cuándo debe permitirse que un chico cruce solo la calle? El niño alcanza la noción de cálculo entre velocidad y tiempo recién después de los diez años. Por lo tanto sólo puede entrenarse al niño para cruzar calles después de esa edad.
La creciente violencia y el abuso de alcohol entre adolescentes obligan a tomar precauciones acordes al momento actual. La mejor prevención surge de conversar mucho con los hijos, promover actividades en las casas y muchas veces acompañarlos o buscarlos para evitar que se expongan a situaciones de riesgo.
Andar en bicicleta es una diversión y un deporte saludable. Lamentablemente diversos accidentes están vinculados a su uso. En primer término - aún circulando en lugares seguros - las caídas en velocidad son un evento siempre posible. Se recomienda no introducir la bicicleta hasta después de los 6 años. El uso de casco protege en forma apropiada de las lesiones más comunes y riesgosas. Los extremos del manubrio o los frenos cuando no están protegidos o carecen de una forma apropiadas pueden actuar como objetos relativamente penetrantes y lesionar órganos intraabdominales. La evolución en el diseño es una de las acciones que brindará mayor seguridad. Para los niños mayores o adolescentes es imprescindible que además respeten las normas de tránsito, los frenos y luces deben funcionar correctamente y deben usar señales o reflectantes en la ropa para la circulación nocturna.
Nuevamente podemos observar a diario como numerosos adolescentes hacen gala de sus habilidades con Skates en avenidas o calles transitadas. Es obvio que es necesaria una fuerte campaña de prevención - que contemple evitar estos excesos- si pretendemos evitar muertes ligadas a esta práctica. El uso de Skates per se está asociado a lesiones frecuentes por caídas y nuevamente el uso de casco puede evitar o atenuar la severidad de algunas de ellas.
En zonas de veraneo el uso de Cuatriciclos por menores continua generando accidentes. Las lesiones son sufridas a veces por los conductores que pierden el control del vehículo en médanos o en la playa y otras veces resultan atropellados niños que sólo pretendían jugar en la arena. Nuevamente la responsabilidad de los padres es el único garante de la prevención. Tal vez una legislación más estricta evitaría muchos sufrimientos.
Las plazas no están actualmente exentas de riesgos. Los juegos infantiles no siempre guardan las recomendaciones de seguridad mínimas. Toboganes muy altos, barandas de seguridad inseguras, hamacas que se desplazan a alta velocidad sin clara delimitación del área de riesgo, conductas imprudentes en niños sin supervisión, perros sueltos de razas agresivas, jeringas y agujas usadas, integran un conjunto de amenazas respetables.
A pesar de todo nuestros hijos no pueden permanecer encerrados y debemos exigir a las autoridades un mantenimiento apropiado y hacer respetar a los vecinos prácticas de convivencia más solidaria. |