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En el hogar

EL Hogar
 
 
 
Cuando tenemos los chicos en casa nos sentimos generalmente tranquilos. Pensamos que en nuestra casa están protegidos, los tenemos casi siempre a la vista y disfrutamos de sus travesuras. Sin embargo muchos accidentes -ocasionalmente graves- suceden mientras los padres están en la casa. Diversas circunstancias condicionan la brecha en la vigilancia que permite que algo imprevisto suceda.
Entre estas pueden mencionarse: cambios en la familia (llegada de un nuevo hermano, mudanzas, construcción o reformas, problemas laborales, enfermedad de algún abuelo, dificultades en la pareja, etc.) Los niños perciben estas situaciones de crisis y a veces modifican su conducta habitual. En niños pequeños, cuando alcanzan nuevas capacidades, como el comenzar a gatear, treparse o deambular pueden sorprender a los padres sobrepasando los límites que hasta entonces eran efectivos. Pequeños momentos de distracción (atender algún llamado telefónico, subir a buscar algo, etc.) pueden ser suficientes para provocar un accidente si las condiciones de seguridad no han sido atendidas. En familias con hijos de diversas edades ocasionalmente se sobredimensiona la responsabilidad de los mayores, encargándoles la vigilancia de los más pequeños cuando aún no están capacitados para hacerlo.


Caídas
Nunca deje a su bebé sólo encima del cambiador o de una cama sin barandas.

El crecimiento de un lactante pequeño implica la ocurrencia de pequeñas caídas cuando está aprendiendo a caminar. Estas no implican riesgo alguno y deben ser permitidas en condiciones controladas. El ensayo y error le permitirá ir reconociendo sus posibilidades y sus límites.

¿Cómo preparar la casa cuando el niño comienza a gatear?
Los niños comienzan a gatear alrededor de los nueve meses. Antes de esa edad es necesario reconocer que un bebé puede girar sobre sí mismo y por lo tanto desplazarse desde una cama o un cambiador y caer a partir de los 6 meses. No deje a su bebé solo sobre el cambiador o una cama sin barandas luego de los 6 meses.

Las escaleras y balcones son un atractivo estupendo para el lactante gateador. Las escaleras internas deben estar aisladas con puertas protectoras de tamaño apropiado y cierre seguro. Los balcones deben contar con cierres metálicos completos y los espacios interbarrotes no deben permitir que la cabeza del niño pueda pasar. Las cunas deben estar provistas de barandas con espacios pequeños interbarrotes (menor a 6 cm) y de suficiente altura como para no poder ser trepadas (mínimo 60 cm). Las ventanas de la casa o el departamento deben estar protegidas con las defensas metálicas que impidan al niño trepado arrojarse por las mismas. La estética de la casa es un valor secundario frente a la seguridad de los hijos.

Las sillas para comer son muy útiles y comienzan a usarse alrededor de los 6 meses. Una precaución requerida es asegurarse que tengan una base estable y algún sistema de fijación para el niño. Muchas veces son altas, con base de sustentación endeble y un niño más o menos activo puede terminar en el suelo. Si bien es creencia popular que los chicos "son de goma", ésta es realmente una caída de altura que puede provocar lesiones. Cuando el pequeño aprende a treparse, las caídas pueden ser cada vez más riesgosas. Los niños no comprenden ni aceptan los límites hasta después de los dos años, sólo alejarlo de las oportunidades y ofrecerles entretenimientos más seguros como trepar en juegos apropiados es la estrategia posible.
Para niños algo mayores, las camas cuchetas pueden constituir un riesgo. Si la cama alta no cuenta con barandas apropiadas no es infrecuente que un niño dormido pueda caer en medio de la noche, sin activar por supuesto los mecanismos defensivos en la caída.

El transporte del niño en los changuitos de supermercado puede también ser una oportunidad de terminar con un traumatismo en el cráneo. Los niños son inquietos y colocarlos en el chango mientras se realizan las compras, puede exasperarlos y aburrirlos mientras los padres prestan atención a las ofertas. Esta conjunción de factores sumados a un lugar inseguro genera que las caídas sean un hecho frecuente.


Quemaduras Una de las formas frecuentes de calentar el biberón es utilizando el horno de microondas. Como la temperatura exterior del envase no refleja la temperatura de la leche contenida se han descrito quemaduras por la ingesta de leche a temperatura inadecuada. Otros riesgos de quemaduras accidentales surgen por una temperatura excesiva del agua para bañarlos o en intentos de hacerles respirar vapor en forma directa desde una pava hirviendo.

Cuando el bebé comienza a gatear el lugar más inseguro para él es la cocina. Su espíritu explorador lo lleva intentar a jugar con la tapa del horno y lo intentará prescindiendo de la temperatura. Otras veces, cuando la madre transporta líquidos calientes de una parte a otra puede tropezarse y derramarlo accidentalmente sobre el niño que gatea. Siempre debe recomendarse utilizar las hornallas posteriores de la cocina como medida de seguridad. Utilizar y guardar otros elementos caseros que generan altas temperaturas ( planchas, planchas alisadoras de cabello, etc.) fuera del alcance de los niños es otra de las precauciones básicas. Es necesario impedir el acceso del niño pequeño a las superficies de estufas o radiadores mediante protectores adecuados y enseñar las precauciones básicas a los mayores. Los niños pequeños son más susceptibles a sufrir quemaduras dérmicas por exposición al sol sin protección suficiente. Los niños más grandes pueden sufrir quemaduras severas cuando manipulan solventes o elementos de pirotecnia. La participación de los niños en la preparación del fuego para el asado o el hogar puede exponerlos a un alto riesgo en especial si la supervisión es inapropiada o discontinua.

Los fósforos o los encendedores deben estar fuera del alcance de los pequeños. Recordar que las colillas de cigarrillos son los principales causantes de incendios en domicilios y es conveniente la instalación de detectores de humo.


Intoxicaciones En época invernal cuando aparecen síntomas como dolores de cabeza, mareos o coma de causa inexplicable siempre debe pensarse en la posibilidad de intoxicación por monóxido de carbono. Cualquier artefacto a gas (calefones, estufas de tiro balanceado, termotanques, etc.) puede funcionar en forma impropia y provocar este tipo de intoxicaciones. Dejar siempre ventilados los ambientes con estufas a gas, revisar periódicamente el funcionamiento y cumplir con las reglamentaciones específicas de instalación son las recomendaciones preventivas fundamentales. Los automóviles pueden presentar fallas en la eliminación de gases de combustión y si estos se acumulan en su interior también pueden afectar a los pasajeros.


Medicamentos y Líquidos Nuevamente la necesidad de explorar de los niños los expone a probar diversos líquidos que pueden producir intoxicaciones severas. (Plaguicidas, insecticidas, solventes, limpiadores, etc.) Todo recipiente con sustancias tóxicas debe ser cuidadosamente guardado y puesto siempre fuera del alcance de los pequeños. Otras veces diversos medicamentos indicados para algún adulto ( psicofármacos, antiarrítmicos, digital, etc.) pueden ser ingeridos accidentalmente.

También debe recordarse que algunos medicamentos de uso común como aspirina, paracetamol, teofilina o suspensiones de hierro pueden producir intoxicaciones muy severas ingeridos en dosis elevadas para un niño. Entre las medidas preventivas efectivas pueden mencionarse las roscas de seguridad en los envases y un cuidadoso orden con los medicamentos (siempre guardarlos fuera del alcance de los chicos).


Armas de fuego En los tiempos actuales un número creciente de familias posee armas de fuego para su defensa. Además de la cuestionable seguridad que otorgan, un riesgo adicional que se agrega es la posibilidad de que algún menor pueda tener acceso a las mismas. Quienes optan por poseer armas deben saber que el número de víctimas infantiles o adolescentes por jugar o probar armas está en aumento en nuestro país. La responsabilidad es siempre de los adultos que deben asegurar las condiciones (descargadas) y el lugar reservado de guardado.


Riesgo del agua En general se piensa que las piletas de natación son el único riesgo real para los niños pequeños. La realidad indica que situaciones de riesgo existen también en el interior del hogar. Durante el primer año pocos centímetros de agua pueden ahogar a un bebé. Cuando el lactante comienza a gatear o a deambular algunas de sus exploraciones pueden ser riesgosas. Un balde semi lleno dejado en su camino puede ser un atractivo interesante. El bebé comienza a tomarse por los bordes y el reflejo del agua o el color de su contenido son fascinantes para su curiosidad. Puede intentar entonces ver mejor y asomarse sobre el borde. Su cabeza es la parte más pesada del cuerpo y entonces caer y si el balde no se vuelca una amenaza fatal es inminente. Otro lugar fascinante para el bebé, es el baño. El inodoro puede hacer las veces de balde con iguales riesgos. Uno de los momentos más divertidos para los chicos es el momento del baño diario. La bañera semi llena y los juegos en el agua son una experiencia cotidiana muy gratificante para padres e hijos. Los accidentes de asfixia por inmersión producidos en estas circunstancias han estado asociados a una inapropiada supervisión del niño en la bañera. Pocos minutos sin supervisión o por el cuidado de otro hermano son suficientes para provocar una tragedia. El niño en el agua debe ser vigilado siempre, independiente del dominio aparente que tenga de la misma.

La mayoría de los accidentes de inmersión ocurren en piletas de natación. En algunos países es la primer causa de muerte accidental en niños preescolares. Los pequeños caen sin hacer ruido y pueden sumergirse rápidamente. La presencia de juguetes en el agua, el deambular por jardines con piletas no cercadas y los pequeños lapsus en la supervisión son algunos de los factores contribuyentes. Las principales recomendaciones de prevención incluyen: Las piletas deben estar siempre cercadas. El cerco debe ser de 1,20 metros de altura, sin espacios libres que permitan vulnerarlo (espacio entre rejas menor a 10 cm), con una base en profundidad si hay perros en la casa (suelen hacer excavaciones), con puertas de auto cierre y llave fuera del alcance de los chicos. Los niños deben permanecer en el agua con el uso de dispositivos apropiados que le permitan flotar (aletas inflables dobles) y debe enseñarse el respeto por los riesgos. La Academia Americana de Pediatría no aconseja iniciar el aprendizaje de la natación antes de los 4 años. Aún cuando los chicos ya sepan nadar nunca deben permanecer en la pileta sin la supervisión de un adulto. Los adolescentes son el otro grupo de riesgo para accidentes por inmersión. El abuso de alcohol o drogas o los accidentes por saltos o zambullidas son las causas más comunes.


Riesgo del ascensor Lamentablemente en nuestro país han sido frecuentes los accidentes por falta de seguridad en los ascensores. De acuerdo a reglamentaciones relativamente recientes las puertas tijera deben ser reemplazadas. Muchos accidentes como el llamado pie de ascensor son consecuencia de una inapropiada concepción en el diseño de los ascensores. De todas formas las recomendaciones de seguridad incluyen: no permitir que los niños jueguen con los ascensores, ubicarlos en posiciones alejadas de las puertas, alertarlos sobre la posibilidad de mal funcionamiento en la seguridad de las puerta.


Riesgo en el jardín Algunos de ellos fueron mencionados como el riesgo en piletas de natación, artefactos eléctricos exteriores, etc. Ciertas plantas pueden tener frutos atractivos pero tóxicos. En algunas regiones pueden encontrarse hongos silvestres cuya ingesta produce lesiones hepáticas severas. Las picaduras de insectos no suelen implicar riesgos mayores en las áreas urbanas, aunque probablemente la llegada del dengue nos obligue a incrementar las medidas de protección frente a los mosquitos. Trepar a los árboles es un desafío irresistible para muchos chicos, la vigilancia de los mayores y enseñar pautas de seguridad son las medidas de prevención recomendadas.

Las herramientas de jardín y los insecticidas deben ser cuidadosamente guardados. En el caso de estos últimos deben elegirse aquellos no venenosos. Cuando se corta el césped con cortadoras eléctricas los niños no deben estar cerca.


Lesiones por electricidad Habitualmente se tiende a pensar que el riesgo de electrocución está ligado a instalaciones precarias, cables expuestos o artefactos eléctricos cercanos a bañeras o piletas. Los niños pequeños tienden a explorar con su boca todo cuanto encuentran, si muerden un cable de un artefacto en funcionamiento pueden sufrir quemaduras eléctricas severas en la boca. Los enchufes son un atractivo especial para su exploración. Obviamente los elementos de protección imprescindibles son los disyuntores y el bloqueo con fichas apropiadas en los enchufes. Evitar los cables extendidos sobre el piso, los artefactos eléctricos próximos a fuentes de agua y vigilar en las áreas de juego la protección necesaria de artefactos exteriores (faroles, bombas de agua o filtros de piletas).

Debe enseñarse a los niños a no tocar artefactos eléctricos si se encuentran descalzos o mojados o bien parados sobre un piso húmedo.


Ahogamiento por objetos Como comentábamos previamente la exploración de los juguetes u objetos a través de la boca es una característica universal del desarrollo madurativo del niño. Cuando un objeto pequeño llega a sus manos y luego comienza a reconocerlo en su boca tiende naturalmente a tragarlo. La consistencia y textura aumentadas del objeto y mecanismos de protección inmaduros de la vía aérea condicionan la impactación y la posibilidad de obstrucción completa del canal respiratorio.
Las principales amenazas en relación con este evento la representan algunos alimentos como: salchichas, caramelos duros, avellanas, nueces, maníes, nueces, uvas enteras, etc. Objetos como monedas pequeñas, pedazos pequeños de juguetes, bolitas, tapitas de biromes o pilas de relojes han sido extraídos de la vía aérea de niños pequeños.
La mayoría de las veces el objeto se desplaza al canal digestivo, es deglutido con dificultad y pasa al estómago, sin obstruir la respiración. Esto representa un problema de menor gravedad que igualmente debe motivar la consulta.
Una eventualidad más seria ocurre cuando queda impactado en el esófago y provoca arcadas reflejas persistentes o aún generar dificultad respiratoria por compresión externa.

Las medidas de prevención obligada son: no permitir la ingesta de los alimentos de riesgo hasta que el niño alcance los 5 años, no permitir que ingiera alimentos mientras juega activamente o en posición boca-arriba, enseñar a los hermanos mayores a no dejar tirados objetos pequeños en el suelo y a mantener fuera del alcance de los pequeños aquellos objetos riesgosos. En relación con este tipo de accidentes, un factor importante es aprender las maniobras a emplear para desobstruir la vía aérea cuando el accidente se ha producido. En los cursos de reanimación cardiopulmonar básicos para público general se pueden aprender las mismas.


Otras medidas Los objetos cortantes como hojitas de afeitar, cuchillos, tapas de latas, vidrios, etc. en lugares fuera del alcance de los niños. Es conveniente proteger los muebles con puntas o bordes agudos. Las puertas del baño, sótano, garaje y exterior deben quedar cerradas con llave.