 Con el estres
Estrès Al estrés se lo define como la respuesta del organismo ante un estímulo que es considerado nocivo. Involucra al conjunto de reacciones biológicas y psicológicas frente a las demandas y exigencias internas y externas a las cuales se encuentra constantemente sometido.
El estrés es un proceso normal, un mecanismo de defensa natural. Frente a estímulos que caracterizan una situación desafiante, el organismo se prepara para la lucha. Se ponen en marcha mecanismos que favorecen el desarrollo de las capacidades del individuo, producen una activación intelectual positiva, facilitan la actividad de las áreas neuromusculares y mejoran las funciones cardiovasculares. (Síndrome General de Adaptación).
Pero cuando la situación supera determinado nivel, y se vuelve amenazadora, se desencadenan mecanismos nocivos para el organismo. El proceso pasa a ser patológico y algunos lo denominan distrés. (Producido por la inadaptación).
¿Cuándo un estímulo representa una amenaza para el organismo? Cualquier cambio puede dar origen a una situación de estrés por la necesidad de adaptación que supone.
Que un hecho cualquiera sea percibido como una amenaza depende sobretodo de cada persona. Lo que para unos es un problema para otros puede ser una ventaja.
El estímulo representa una amenaza cuando la situación persiste provocando una sensación de vacío personal y un estado de indefensión, pues se ha convertido en algo que no puede resolverse.
Los factores psicológicos y emocionales son los que inciden principalmente para adjudicar a la percepción de un hecho la categoría de amenazante, pero también lo son la educación e incluso la herencia genética.
Fuentes de estrés Los estresores, estímulos perturbadores y amenazantes, surgen en general de la organización de la vida laboral, de la estructura de la convivencia familiar, de las relaciones sociales, de la posibilidad de gozar del tiempo libre, de la seguridad económica, de la estabilidad del trabajo.
El origen de los estresores puede ser físico, psicosocial o individuales:
Estresores Físicos, tales como el ruido, los ambientes con temperaturas muy altas, los estímulos ópticos fuertes y persistentes.
Estresores Psicosociales, relacionados con situaciones que generan ansiedad. Sucesos vitales intensos tales como la muerte de un ser querido ó la privación de la libertad encabezan la lista de gravedad. Desengaños, conflictos, situaciones cotidianas perturbadoras también constituyen una fuente de estrés aunque de menos intensidad. No solo los acontecimientos negativos son causa de estrés, las circunstancias positivas tales como comenzar un trabajo nuevo, el nacimiento de un bebé o graduarse en la universidad también pueden ser elementos desencadenantes de estrés.
Estresores Individuales que provienen de la personalidad del sujeto. Metas demasiado altas, necesidad de obtener prestigio, temor al fracaso o al abandono, una exagerada competitividad, etc.
El estilo de vida definido por una extrema competitividad, motivación para el logro, agresividad, impaciencia, apresuramiento, inquietud y sensación de estar en permanente desafío, determina un tipo de conducta que los científicos llaman “Tipo A”. Esta clase de conducta se relaciona con elevado riesgo de estrés.
El conocimiento de los factores de riesgo es una herramienta importante para el tratamiento preventivo de la salud y aunque no se ha demostrado que reduciendo estos factores necesariamente se dé una reducción en su futura incidencia, la tendencia médica actual se focaliza en reducir los factores de riesgo e inducir los cambios necesarios en la conducta de las personas.
Vivir bajo tensión Cuando una persona está sometida a un estrés superior al que puede manejar, sobreviene una paulatina disminución en el rendimiento, que el afectado trata de compensar sobreesforzándose.
En un comienzo la reacción es de alarma. La consigna es “prepararse para la acción”:
* El corazón aumenta sus latidos... * La presión de la sangre se incrementa... * Se acelera el ritmo respiratorio... * Las pupilas se dilatan...
Si la tensión persiste, continúa la etapa siguiente de resistencia y finalmente se desencadena el agotamiento, que se acompaña por manifestaciones sintomáticas cada vez más graves. Si no se hace nada para corregir el proceso, se le franquea el paso a alguna enfermedad relacionada con la predisposición individual.
* Fatiga... * Irritabilidad... * Depresión... * Ulceras... * Enfermedades coronarias... * Alteraciones en el sistema inmunológico...
Frente a frente con el estrés Del mismo modo que un acontecimiento es considerado Estresante de acuerdo al significado que cada persona le otorgue, cada uno debe desarrollar un estilo propio para revertir la situación de estrés adecuadamente.
Conocer cuales son los desencadenantes que amenazan con provocar una respuesta de estrés, facilita la preparación anticipada y ayuda a planear estrategias de afrontamiento.
Superar un cuadro crónico de estrés implica modificar los elementos que lo desencadenan, alterando el entorno y/o los pensamientos que lo acentúan.
Una vez que se determina la sensibilidad al estrés, esta situación se puede modificar trabajando desde un punto de vista médico y desde un punto de vista psicológico:
* sobre los hábitos y las conductas * y sobre los objetivos y prioridades del individuo.
Tanto médicos como psicólogos pueden ayudar a los pacientes a reconocer sus propias limitaciones, a comunicar las frustraciones y a valorar la importancia de ciertas técnicas para relajarse. También es importante tener en cuenta que el tabaco, las dietas y el alcohol, son factores que aumentan los efectos negativos del estrés.
Los programas diseñados para luchar contra el estrés son diversos, pero todas las acciones conducen simplemente a la recuperación del interés en la propia persona y a fortalecerla para que pueda responder en forma adecuada a los desafíos que plantea la realidad.
Claves
* Desarrollar lazos afectivos sólidos y evitar los sentimientos de soledad. * Focalizarse en las satisfacciones cotidianas.
En última instancia la clave es saber detenerse y reflexionar acerca de qué es lo que realmente importa.
Decálogo anti estrés 1. Practique regularmente ejercicios o un deporte. Manténgase en movimiento.
2. Duerma un mínimo de 7 horas diarias o complemente con una siesta.
3. Una alimentación adecuada también pueden ayudar. Cuide su dieta.
4. Dedique 15 minutos diarios a relajarse.
5. Limite el café y abandone el cigarrillo. Controle el alcohol.
6. Organice su agenda. Acomode sus horarios de acuerdo a sus posibilidades.
7. Hágase el tiempo para poder realizar las cosas que más le gustan y aprenda a disfrutar del tiempo libre.
8. Defina sus prioridades. Tenga claro hasta donde quiere llegar y qué está dispuesto a sacrificar.
9. Privilegie su salud. Piense en usted.
10. Aléjese del ruido. Acostúmbrese al silencio.
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